Viaje a Japón VII: Kawaguchi-ko y Monte Fuji.

Nozomi Tokyo

Volvía a empezar el día lluvioso en Osaka mientras nos subíamos tempranito al Shinkansen Nozomi dirección a Tokyo. Este era el tercero de los 7 trenes que teníamos que tomar a lo largo del día para llegar al Fuji-san, en concreto al pueblo de Fujikawaguchiko. Primero en metro desde Ōsakatemmangū (donde teníamos el hotel) a la estación de Osaka, después un tren hasta Shin-Osaka, después el susodicho Shinkansen hasta Tokyo, metro hasta Shinjuku, de ahí un tren de la Chuo Line hasta Otsuki, y por último el Fujikyu Railway Line hasta Fujikawaguchiko.

Seguramente podríamos haber llegado sin dar tantas vueltas con un autobús, pero queríamos aprovechar que me gusta mucho viajar en tren y que teníamos el JR Rail Pass para disfrutar un poco de los ferrocarriles japoneses. Eso, si hay que tener en cuenta que el último tren de la Fujikyu Railway Line que se coge en Otsuki no entra con el JR Pass y tendréis que pagar 1,140 Yens, este tren con ventanas panorámicas supera un desnivel de 500 lentamente entre las montañas y si tenéis suerte podréis ver el Fuji. En nuestro caso, como estaba nublado no vimos nada. 🙁

Shinkansen
Lluvia
Cámara viajera
Fuji-train

Al llegar a Kawaguchiko, una chica del hostal en el que nos alojábamos (K’s House Mt.Fuji – muy recomendable) vino a buscarnos, más majos que las pesetas. Una vez instalados, salimos a dar un paseo por el pueblo, visitar algún templo y el lago de Kawaguchi. Durante nuestro paseo, se abrieron un poco las nubes y por fin pudimos ver el imponente cono del volcán del Monte Fuji. Impresionante, boquiabierto me quedé. Si tenía ganas de subir antes de verlo, en el momento que aparece ante tus ojos es como si tuviera una fuerza magnética que te atrae.

Durante el paseo, también pasamos a informarnos del horario y precio de los autobuses que llevan a la 5a estación de la Yoshida Trail, uno de los puntos donde se inicia la ruta de ascensión a la cima de la montaña. El autobús cuesta 1500 Yen el ticket de ida o 2000 el de ida y vuelta, siendo esta última la mejor opción. Los horarios dependen de si es temporada alta o baja y los podeis consultar aquí: http://www.japan-guide.com/bus/fuji_season.html. Recomiendo intentar no ir a coger el último si vais a hacer la ascensión por la noche, porque suele haber mucha gente y el autobús se llena rápido, o ir pronto a hacer cola.

Con toda la información, fuimos a comprar algunas cosas para la excursión y volver al hostal a preparar la mochila para lo que se presentaba: una ascensión nocturna hasta los 3760 metros que tiene la montaña más alta y emblemática de Japón: el monte Fuji.

Estación de Kawaguchiko
Margaritas
Fuji-san!
Paseando por Kawaguchiko
Cables

Acensión al Monte Fuji

La ascensión al Monte Fuji por la vía Yoshida Trail empieza como he comentado subiendo al autobús que te lleva hasta la 5a estación de las 9 que tiene la ruta. Para llegar a ella, el autobús recorre la carretera escénica Subaru Line, que tiene muy buenas vistas, pero ya las disfrutaremos a la bajada porque por la noche no se ve nada. Yo decidí hacer la ascensión por la noche, para así ver el amanecer desde la cima, supongo que durante el día también se puede hacer, pero con el calor insoportable que hay en agosto en Japón, recomiendo la opción nocturna.

A eso de las 8 de la tarde me subí al autobús y en poco menos de 1 hora ya estaba en la quinta estación. Pensaba que encontraría algún sitio donde comer algo, pero el lugar parecía bastante desolado y solo pude comprar unos bollos y un café caliente en una máquina expendedora. Al estar a 2300 metros de altura y ser por la noche, aunque fuera agosto hacía frío y por eso era mejor empezar a moverse, así que a las 21:30, busqué el inicio del camino y me puse en marcha.

Climbing Route
Kwaguchiko desde el Fuji

Al principio el camino desciende un poco y eso junto a que iba solo y no veía a nadie por ahí, pensaba que me había equivocado pero al rato empezaron a aparecer excursionistas lo cual era buena señal: no me había perdido. Al poco rato se llega al primer refugio, donde te dan un folleto informativo con un mapa de la ruta y las diferentes estaciones que hay y es donde realmente empieza la ascensión.

A partir de ahi, el camino nunca deja de ascender, a veces largas rectas pero normalmente zigzageando por la pendiente de la falda de la montaña. Al principio se sube rápido y en algo más de una hora ya llego a la 7a estación, a 2700 metros. Pero cada vez la pendiente es mayor, el sendero más estrecho y cada vez hay más acumulación de gente por lo que al final hay que ir subiendo casi en fila creando una columna de excursionistas que al mirar hacia abajo, con los frontales y linternas da la impresión que sea un rió de luz. Es realmente curioso.

Rambla de gente
Gusano de luz

A diez minutos de media noche llego a la 8a estación, superando los 3000 metros de altitud, el frío ya es importante y casi no apetece parar a descansar, hay que seguir subiendo pero más a poco a poco, tampoco hay que correr para llegar a la cima muy temprano, que luego hay que esperar a que salga el sol! Así que poco a poco pero sin parar sigo subiendo, pasando por todas las estaciones (8a original a 3350m., 8.5 a 3450m., la 9a y última antes de los refugios de cima a 3600 metros, donde ya me voy encontrando gente muy cansada, incluso usando mantas de supervivencia y botellas de oxígeno, aunque realmente la falta de oxígeno no es para tanto, o por lo menos yo no lo notaba.

A 5 minutos de las 3 de la madrugada cruzo el Torii que da la bienvenida a la las últimas rampas de la ascensión al Fuji y justo cuando daban las 3 en punto, y después de 5 horas y media desde que empezara a caminar llegaba a la cima del Monte Fuji, la montaña más alta que había ascendido a 3776 metros de altitud! En la cima, abarrotada de gente, había refugios, tiendas y hasta un templo: el Kusushi Shrine. Después de descansar un poco y comer algo, busqué un buen lugar donde poder ver el amanecer.

Y allí esperando a que saliera el sol, viendo las luces de la enorme Tokyo en el horizonte, a parte de pasar frío y preparar la cámara para inmortalizar el momento, pude ver como la luna se iba escondiendo y a los pocos minutos empezaba a iluminarse el cielo con tonos anaranjados hasta que de repente aparece el primer rayo de sol. Menudo momento mágico. A partir de ahí cada vez se va iluminando más el cielo y los colores de la montaña van cambiando, las nubes parecen que estén envueltas en llamas y al fondo se puede ver, pequeñito pequeñito el lago y el pueblo de Kawaguchiko. Todo un espectáculo.

Tokyo!
Empieza a salir el sol
Desde la cima del Fuji
Sunrise!
Espectacular Sunrise in Fuji-san
Rayos de sol
Amanacer en el Fuji-san
Amanacer en el Fuji-san
Entrada a la cima
Cima
Hora de bajar

Una vez ha amanecido, y tras quitarse el embobamiento que te deja el espectáculo, toca desentumecer las piernas y unirse al hormiguero de excursionistas y montañeros para dar la vuelta al cráter del volcán, que tiene unos 500 metros de diámetro y 220 de profundidad. Dar la vuelta, lleva una hora y algo pasando por el Kengamine Peak, el el pico más alto del Fuji, de 3,776 metros lo que convierte a esta montaña en la 35 más prominente del mundo. Una vez finalizada la vuelta al cono, toca iniciar el descenso.

El descenso se realiza por otro camino distinto al de subida pero coincide con otra de las rutas de subida: la Subashiri Trail hasta el refugio de Shita Edoya. Todo el camino de bajada es un descenso vertiginoso que zig-zagea por la falda de la montaña. A mi me interesaba bajar lo más rápido posible para coger el primer autobús de vuelta a Kawaguchi, por lo que hice la bajada en 1 hora y 40 minutos, casi corriendo, resbalando en más de una ocasión y dejando a mis pobres Salomon para el arrastre, toda una aventura. Al final conseguí mi objetivo y me subí al primer bus, donde entre el calorcito, el ambiente cargadete y el traquetreo es inevitable dar una cabezada antes de llegar al pueblo (había gente que se dormía incluso de pie!).

De nuevo en Kawaguchiko, con las pocas fuerzas que me quedaban aún me tocó andar un poco más desde la estación hasta el hostal, y allí por fin, descansar. Una siestacita en el sofá y salimos a comer algo (no hay nada más reparador que un buen tazón de ramen y unas gyozas) y vuelta al hostel a dormir un poco más.

Después de la siesta, volvimos a salir a pasear por Kawaguchiko, donde rodeamos el lago y nos encontramos con un festival en el que soltaban farolillos flotantes al atardecer (Kawaguchiko Floating Lantern Festival), regalándonos una de las experiencias más bonitas que vivimos durante el viaje, junto a la impresionante postal que nos daba el lago iluminado por los farolillos y el monte Fuji con las luces de los frontales de los montañeros que se enfrentaban esa noche al volcán más famoso de Japón. Inolvidable.

Gyoza
El sol se pone en Kawaguchiko
Monte Fuji
Monte Fuji

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